domingo, 3 de diciembre de 2017

Escuchando a Bach


           En casa, frente al equipo de audio, escuchando a Bach.
La primera parte de la Pasión según San Mateo, apenas el coro inicial y nada más. Tengo el controlador remoto en mi mano izquierda y en la derecha un vaso de Chivas Regal. Afuera se oye el murmullo lejano, pero constante, de la gran ciudad. Hace pocos días que he cumplido años. El tema de la edad me perturba un poco, aunque tampoco demasiado. Y mientras escucho al genio de Eisenach bebo un sorbo y me recuesto en el sillón preferido de mi casa.
Lo primero que me pregunto es si vale la pena vivir muchos años.
Quien me viera recostado allí se avergonzaría de mi pregunta. Hay tanto dolor en el mundo que parece una insensatez o una burla que un tipo como yo proponga semejante interrogante. De todos modos la cuestión me importa. ¿Qué pasará cuando mi cuerpo se vaya deteriorando?  Supongo que cuantos más años viva, más viejo habré de ser. De tan pueril la cuestión se torna dramática. A veces me parece que el Universo se maneja por ciclos, que todo evoluciona hasta un cierto punto y luego vuelve a su posición anterior. Y que ese gigantesco engranaje, esa máquina gigantesca sigue su rumbo sin importarle absolutamente nada de los seres humanos.
Pero me parece, nada más, porque hoy no estoy muy seguro de nada.
Bebo un sorbo del scotch, me levanto del sillón y me acerco al ventanal. Vivo en un piso muy alto y la Autopista del Oeste es apenas un río de luz que se aleja de mi vista. Las luces amarillas vienen, las luces rojas de los automóviles indican que se van. Al igual que los amores de mi vida, con los que he compartido tantas cosas y que ya no están.
Hace poco me he separado de ella, mi último amor.
Nada del otro mundo, algo habitual.
La gente se junta y se separa en el planeta de manera permanente y sin que esas cosas le importen demasiado a nadie. Yo fui quien tomó la determinación así que no tengo excusas ni valen los arrepentimientos. Soy el responsable de mis propias acciones, no le puedo pedir perdón a nadie, ni siquiera a Dios.
Igualmente hay algo que no me cierra.
Dejo el ventanal, vuelvo al equipo de audio y recomienzo desde el control remoto la Pasión según San Mateo de Bach. Amo tanto ese coro que me he vuelto adictivo.  No estaría mal morirme mientras lo escucho.
Mañana saldrá el sol. 
Me afeitaré, me vestiré e iré a mi trabajo, como todos los días. Ya no la tendré a ella en las imágenes de mi memoria ni tampoco su foto en la pantalla del celular. Pondré en marcha el automóvil, beberé mi café y ensayaré una sonrisa si es necesario.
La vida seguirá por completo ajena a mis especulaciones, independiente de mis pensamientos y libre de mis suposiciones. Nada habrá de cambiar en el orden cósmico, el tiempo del que dispongo irá pasando y el universo continuará como ha continuado siempre luego del estallido del Big Bang.
Ténganlo por seguro.
Nada distinto va a pasar.
Las estrellas seguirán brillando. Los planetas seguirán girando. Lo agujeros negros tragando materia y las supernovas estallando por toda la eternidad.  
Y mi querido dolor también se irá disolviendo con el transcurrir del tiempo al igual que el hielo del whisky, porque si la eternidad existe, cosa que no creo, seguramente pasaré por ella escuchando a Bach.




©2017



18 comentarios:

  1. Buena la idea de publicar el video. Bueno lo mundano del alcohol y la depre de un domingo por la noche en contraposición con la elevación espiritual que genera Bach. Bueno el descrédito de la eternidad pero escuchando la música que evoca la pasión del Salvador

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    1. Gracias Guille. Podemos comentarles a los otros lectores del blog que hoiy nos hemos encontrado personalmente y hablamos del tema. Es de verdad magnificente el coro y la orquesta. Mi escrito se subordina a ellos. Y yo estoy feliz de que eso pase.

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  2. Ten por seguro Nestor que nada ni nadie hará cambiar el rítmo de las cosas,... ni tan siquiera Bach. Así que el lunes,... como siempre. Mientras tanto te deseo el mejor domino que seas capaz de pasar!

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    1. Gracias Baile del Norte. Eres muy anable. Un abrazo.

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  3. La soledad de la noche del domingo a veces se presta para este tipo de cosas, muy buen relato Nes. Me pareció maravilloso el video. Lo escuché dos veces.

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    1. Que bueno Carlita. Siempre tan consecuenbte con mis cosas. Beso y abrazo grande. Que tengas una hermosa semana.

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  4. Esta historia tiene una especie de monólogo del personaje que la cuenta. Perdió un amor y teme envejecer. No es un tema nuevo Néstor pero tu dispones de todo un arsenal para contarnos lo que pasa de manera diferente. Algo así como un sello personal, creo. Adhiero a la belleza del video y a su calidad musical segun han comentado antes que yo. Un beso. ANDREA.

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  5. Siempre me gusta hallarte de visita por estos lares mi querida Andrea. Me alegra que te haya gustado el texto y el video adicional del coro de Bach. Pasa una bella semana quieres? Otro beso y cuidate mucho.

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  6. Las reflexiones de la noche del domingo son implacables, no sé si en otras ciudades pasará lo mismo, no sé si en otros sitios habrá personas tan sensibles, no sé si habrá escritores que las puedas contar tan bien.
    Ariel

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    1. Gracias querido Ariel del porteño barrio de Palermo. Me enorgullecen los elogios de alguien de tu sensibilidad personal y literaria. Por privado combinaremos de vernos antes del fin de año. Un fuerte abrazo.

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  7. Una delicia esa introspección del protagonista. Y el contraste del ámbito moderno y el clásico coro de Bach. Te felicito, me gustó mucho.

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    1. Gracias Graciela, me alegra que te haya gustado!

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  8. Hace rato que no pasaba por aquí. Ya te mandaré mail Néstor. Algunos avatares de la vida REAL me pusieron las últimas semanas contra las cuerdas. Pero aquí estoy de nuevo, y siempre es un placer para mí leer tus textos. Esas realidades inventadas (o no) me llegan muy profundo. Un beso.

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  9. Me ha gustado esa reflexión del protagonista en un domingo cualquiera, son esos temas que a todos nos preocupan en algún momento y todo eso amenizado con ese fabuloso coro que pone "la piel de gallina" y me quedo con ese final, nada ni nadie hará cambiar el ritmo de las cosas, así que saboreemos nuestra vida.
    Saludos

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    1. Gracias Conxita, me alegra que te haya gustado. A mi siempre me ha causado impresión esa imperturbabilidad del Universo. Y con respecto al coro y su magnificencia uno se queda de verdad asombrado ante los centenares de artistas y la obra de Bach. Y sin embargo, desde un punto de vista práctico, acaso no sirva para nada. Creo que allí se puede atisbar la gloria del ser humano, (si es que tiene alguna) y me refiero concretamente al Arte. Gracias por tu visita. Un cariño grande.

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  10. Que tema profundo y sin embargo el relato lo vuelve sencillo. Lo del engranaje es tal gráfico como temible y genial. Muy buena idea la de poner el vídeo!

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  11. Gracias Liliana. ¡Me alegra que te haya gustado!

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