jueves, 12 de octubre de 2017

El sueño eterno




Mi nombre es Alfredo Molinero, nací en la ciudad de México, en San Miguel Topilejo, allá por la salida hacia Cuernavaca. Tengo 35 años y hace diez que estoy en el corredor de la muerte. Me apresaron una noche por asesinato y desde ese día no he vuelto a salir del presidio. Estoy en una cárcel de máxima seguridad, la llamada Unidad Polunsky, en el pequeño pueblo de West Livingston, Texas.

Me condenaron luego de seis meses de haber cometido el delito en una especie de juicio sumario y entonces los años fueron pasando entre apelaciones y apelaciones.

Yo he cometido un acto cruel, no tengo dudas. Le quité la vida a un hombre, un hecho grave, por cierto. Pero ellos me tienen aquí encerrado, esperando la muerte en cualquier momento y solo salgo al exterior una hora por día. Permanezco en una celda de pocos metros cuadrados. He sido cruel pero ellos también son crueles.  Acaso más crueles que yo.

Pero hay algo que no conocen: todas las noches converso con un ángel de Dios.

Me viene a visitar desde hace tres meses a la celda.

Al principio pensé que era una especie de alucinación de mi parte. Lo miré y parecía un tanto abatido. Tenía los ojos cansados pero también un toque de orgullo en la mirada.

-Soy Lucifer –me dijo– un ángel de Dios y he venido a charlar contigo.

Y al principio me habló y me contó la historia de su caída. Al parecer había hecho algo que a Dios no le gustó y entonces fue castigado. Pero también hablamos de otras cosas. Yo le conté la historia de mi pobreza y el me habló del tema de la angustia.  Me comentó que era un ser espiritual y que no podía morir pero que también dudaba de eso.

–No sé hasta donde alcanza el poder de Dios –dijo– Puede ser que finalmente me mate.

Y yo le contesté que no se hiciera problemas, la muerte seguramente es dulce cuando uno ha sido cruel en la vida, pero creo que no lo convencí del todo.

Y así estuvo durante mucho tiempo viniendo a mi celda.

Hablábamos casi siempre de cosas importantes y yo sentí, por un momento, que sin su presencia cotidiana durante la noche no hubiera podido seguir viviendo en esa cárcel. Y en especial cierta vez, cuando fue tan enorme su consuelo a mi calvario que me postré a sus pies en señal de alabanza.

“¡No lo hagas!” –me dijo de una manera brusca– “Dios tan sólo quiere que se lo alabe a él”. Y luego desapareció,  tal como acostumbraba a hacerlo las veces en que estaba a punto de dormirme.

Hoy mi día ha llegado.

Mañana temprano seré ejecutado con una inyección. Dicen que no tendré dolores y que me iré durmiendo poco a poco.

Al atardecer Lucifer llegó para hacerme compañía y dijo por lo bajo:

– ¿Qué pedirás para la última cena?

–Un kilo de helado de menta con chips de chocolate –contesté.

–Espero que sea de tu placer –comentó–  Y luego desapareció de la celda.

Y bien, esta ha sido mi historia.

No sé cuánto durará la larga noche previa a ser ejecutado. A veces un minuto no dura un minuto, a veces un minuto es largo. Pero lo cierto es que  a mí me toca partir. Daré fin a todo este relato en el mismo momento en que la jeringa penetre en mi piel.  Hace bastante frío ahora y aunque estoy encerrado, sé perfectamente que afuera es invierno.

Hace un rato me han traído el kilo de helado de menta y no dejo de terminar de preguntarme en qué terminara este corto viaje que ahora emprendo:

El misterio de la vida y de la muerte se despliega ante mis ojos. Tal vez me toque, simplemente, dormir el sueño eterno. 



©2017

24 comentarios:

  1. Hola Nes. Un tema totalmente inesperado. Pero muy atrapante. Relato que invita a pensar.

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    1. Que bueno Guille. He logrado que te sientas atrapado. Uno siempre quiere atrapar al lector. Gracias por el co0mentario.

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  2. Impresionante historia, Nes querido. He quedado deslumbrada por tu Lucifer. Me hiciste pensar que puede no ser tan malo como se dice. Besos.

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  3. Me gustó mucho Néstor. Es un cuento breve pero que tiene un poderoso trasfondo. Por momentos sentí que lo que no se dice con palabras es todavía mas fuerte que la historia que estás contando. Creo que es lo mejor que te he leído.

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    1. Debo agradecerte por un comentario tan especial Graciela. Siento que es verdad tu afirmación respecto del trasfondo del texto. Te estoy muy agradecido por los elogios.

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  4. Hola Néstor, muy bueno, excelente narración y la historia me produce un poco de escalofrió. Mas con la presencia de Lucifer, el ángel mas hermoso que tuvo el cielo, y por fallarle a Dios se convirtió en Satanás, igualmente atrapante, te felicito. Alfo.

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    1. Tu condición de creyente le debe haber agregado algun tipo mayor de dramaticidad al cuento.De allí tu "escalofrío", Alfo. Gracias por pasarte por el blog. Un abrazo.

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  5. Muy buena historia. Me atrapó y me gustó mucho.

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  6. "A veces un minuto no dura un minuto, a veces un minuto es largo." Ahí se condensa todo el mensaje de tu obra. EXCELENTE. Tu pluma, como siempre, la lleva el escritor que sabe contar historias. GENIAL. Un full abrazo. SOFIAMA

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    1. Gracias Sofy. Y es verdad, esa extraña versatilidad del tiempo en su momento todos la hemos notado. Y -supongo- que mucho más un condenado a muerte. Te mando un beso que atraviese el cielo sudamericano.

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  7. Una historia triste y estremecedora. Muy ingeniosa la compañía de Lucifer para un condenado a muerte. Me gustó mucho. ANDREA.

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  8. Gracias Andrea. Te mando un fuerte abrazo.

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  9. Además de un gran cuento permite algunas reflexiones sobre la justicia y aquello que llamamos bien y mal. Genial !

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  10. Tal vez hubiera debido extenderme más sobre la pena de muerte Liliana. Pero este formato de Internet me obligó, (es una forma de decir) a centrar la historia en el episodio paranormal que experimenta el preso. Gracias por la visita. Un beso.

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  11. Hola Nestor me ha sorprendido ese lado "amable" de Lucifer y me has hecho pensar sobre el valor del tiempo, la justicia divina y terrenal. ¿No dicen que todo se acaba pagando en la tierra?
    Saludos

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  12. Hola Conxita! Gracias por visitar el blog. El otro día caminaba por la ciudad bajo una tenue lluvia (me gusta caminar bajo la lluvia). Y allí iba yo, con mi chaqueta impermeable mientras algunas gotas, cada tanto, me salpicaban la cara. Y sentí una enorme felicidad de estar vivo, mas allá de todo. ¿Qué porqué te cuento esto? Porque la cuestión del mal y del dolor o el sufrimiento la humanidad jamás a podido resolverla. Filosofía y religión son las armas que tenemos a mano pero, al menos para mí, son incompletas. Creo que cada uno debe buscar dentro suyo las respuestas. Te mando un fuerte abrazo. Pasa bellos días en España.

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  13. Cuando se comienza a leer tu relato parece que el desenlace se ve venir,... sin embargo el giro que le diste fue para mi totalmente inesperado,... estupendo relato Nestor!

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    1. Gracias Baile del Norte. Me alegra que te haya gustado el sesgo que le dí al relato. Te mando un fuerte abrazo.

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  14. Un buen cuento para una narración impecable con un final sorprendente. Un abrazo Nestor

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    1. Gracias María del Carmen. Me alegra verte de visita en el blog. Un abrazo.

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  15. te elo....me adentro...y sigo leyendo...lo que siento

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  16. Gracias Mucha. Espero(estoy seguro)que ya el Huracán se ha quedado atrás. Pronto iré por tu blog. Un cariño tanguero desde Buenos Aires.

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